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El Nuevo Herald

Presionan por ampliar los límites de Miami

By Joaquim Utset

Posted November 22, 2005

La Comisión de Miami-Dade fue escenario ayer de un agudo enfrentamiento entre los partidarios y los opositores de nueve controversiales proyectos inmobiliarios que se realizarían más allá de la frontera de desarrollo urbano (UDB), en lo que constituye el mayor intento en décadas por ampliar las zonas al oeste y el sur del condado abiertas a la poderosa industria de la construcción.

La intervención del público, dividido entre los que reclamaban el ''sueño americano'' de comprar una casa y los que advertían sobre la ''pesadilla americana'' del desarrollo descontrolado, consumió la totalidad de las largas cinco horas de audencia pública de ayer.

Los ánimos llegaron a caldearse en más de una ocasión, y al menos dos personas tuvieron que abandonar la sala tras increpar a los comisionados.

La falta de tiempo obligó a prorrogar hasta el 30 de noviembre la presentación oficial de las nueve solicitudes de expansión, y la votación de los comisionados sobre si rechazarlas o permitir que sean tramitadas al gobierno estatal, de donde en unos meses regresarían a la Comisión para un voto final.

Seis de los proyectos son de carácter comercial o industrial, mientras que otros tres son de tipo residencial. Fuera de la agenda de ayer, pero afectados por lo que suceda con estas nueve solicitudes, hay otros tres megaproyectos residenciales. En total cubren unos 4,000 acres.

La única solicitud sobre la que se llegó a realizar una votación ''provisional'' fue la de la Ciudad de Hialeah de zonificar como terreno industrial y de oficinas 794 acres, que en su mayoría corresponden a un antiguo vertedero.

''Aquí no hay ningún impacto porque no habrá ninguna unidad residencial'', aseguró el alcalde de Hialeah, Raúl Martínez, cuya propuesta sólo recibió un voto en contra.

Reunidos bajo el lema ''Mantengan la Frontera'', que reúne a 60 organizaciones y 13 municipalidades, los que se oponen a modificar la frontera argumentaron que permitir la construcción de esos proyectos agravaría los problemas de tráfico, falta de escuelas y servicios públicos insuficientes que plagan los vecindarios del oeste de Miami-Dade.

''Les instamos a que mantengan la frontera; es importante por las escuelas, el tráfico, el agua y el dinero que se deberá invertir para subsidiar ese crecimiento'', dijo el alcalde de Miami Beach, David Dermer, para quien una expansión de las zonas urbanizables sólo beneficiaría a ``promotores inmobiliarios y especuladores''.

La miembro de la Junta Escolar Evelyn Greer advirtió que esas nuevas urbanizaciones dinamitarán el plan de construcción de escuelas puesto en marcha por el sistema escolar para remediar la superpoblación.

''Si mueven la UDB, podemos tirar este plan al retrete porque no tendremos más dinero para construir escuelas'', agregó.

Los partidarios del cambio de la frontera argumentaron que la necesidad de terrenos para acomodar el crecimiento de la población obliga a aprobar las solicitudes.

''Hemos escuchado mucha pasión y mucha retórica, pero tenemos que enfrentarnos a la realidad'', apuntó el cabildero Niesen Kasdin, quien representa al poderoso colectivo empresarial Latin Builders Association. ''Si no lo hacemos, encareceremos el precio de la vivienda para los que ahora viven en Miami-Dade y para los que quieren venir'', agregó.

Varios vecinos de las zonas occidentales del condado señalaron la necesidad que sus barrios tienen de centros comerciales y centros de trabajo más cercanos.

''Necesitamos más trabajos en West Kendall'', sostuvo Carlos Domínguez. ``Esos lugares es a donde nuestros hijos van a ir a trabajar''.

Un punto que despertó cierta suspicacia fue la decisión del presidente de la Comisión, Joe Martínez, de dedicar todo el día de ayer a escuchar al público, en lugar de seguir el tradicional método de ir solicitud por solicitud y que el público comente sobre cada una.

Eso permitió que en la audiencia del 30 de noviembre los representantes de los promotores inmobiliarios puedan presentar sus proyectos sin que sus argumentos puedan ser rebatidos.

Martínez presentó su decisión como una manera más eficiente de acomodar a los centenares de personas que querían expresarse, dado que a las 6 p.m. las comisionadas Katy Sorenson y Sally Heyman tenían que abandonar el debate para cumplir con compromisos. El argumento no convenció a todo el mundo.

''Cada solicitud es muy específica, tengo anotaciones sobre cada una de ellas'', dijo Cynthia Guerra, la directora ejecutiva de la organización ambientalista Tropical Audubon Society. ``Una mente cínica podría decir que es una manera de limitar la intervención del público''.

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