Miami
Herald
May 22, 2005
El desarrollo
que amenaza con el subdesarrollo
DANIEL SHOER ROTH
El Nuevo Herald
http://www.miami.com/mld/elnuevo/news/magazine/11706990.htm
En la cátedra de desarrollo urbano, el Gran Miami está
en peligro de suspender el examen final del progreso.
Miami-Dade ha avanzado exitosamente
erigiendo edificios, revitalizando vecindarios y sanando sus cofres
con oro tributario, pero la región debe prestar mayor atención
al caos en el transporte, al peligro de la expansión inmobiliaria
hacia tierras agrícolas y a la escasez de viviendas para
las familias de pocos recursos.
''No nos estamos moviendo lo suficientemente
rápido en esas tres metas'', alertó Elizabeth Plater-Zyberk,
decana de la Escuela de Urbanismo y Arquitectura de la Universidad
de Miami.
Mientras que el desarrollo urbanístico
del sur de la Florida marcha viento en popa, la zona se está
volviendo un lugar cada vez más apiñado para vivir,
poniendo en riesgo la salud del ambiente y de quienes viven nerviosos
atrapados en los embotellamientos de los expressways.
En juego está nuestra calidad
de vida.
¿Seguimos desperdiciando 51
horas anuales en el tráfico de rush hour? ¿Ponemos
en peligro las reservas hidráulicas por construir un vecindario
más al sur de Homestead? ¿Continuamos tolerando que
en la casa del vecino se amontonen tres y cuatro familias, unas
encima de las otras?
Nadie se opone al progreso inmobiliario
de Miami, al que se le agradece por la espléndida contribución
que ha hecho a la economía local y al renacimiento de vecindarios
que durante años estuvieron en decadencia. Pero cabe preguntarse,
¿cuál es la tasa de impuesto que la comunidad debe
pagar por el desarrollo?
La más obvia es el tráfico.
Un informe emitido recientemente por un respetado instituto de transporte
en Texas arrojó que el tranque en el sur de la Florida es
el sexto más pesado entre las zonas metropolitanas del país.
Los expertos han advertido que la solución no está
en ampliar más carreteras, sino en crear un sistema de transporte
público más eficiente.
La más abstracta es el ambiente.
El Condado estudia extender los límites urbanos del Gran
Miami, penetrando las tierras agrícolas en una movida que
sería ''extremadamente peligrosa'', en palabras del activista
ambiental Alan Farago. Menos tierras para cultivar en un clima subtropical
atípico en Estados Unidos, no es precisamente lo que los
ecologistas recomiendan para combatir el calentamiento global.
La más triste es la vivienda.
Como los precios de las propiedades están por las nubes,
las familias menos favorecidas han sido forzadas a desplazarse a
vecindarios aún más pobres, ''creando nuevos guetos
en las lejanías del condado, donde se fomentan las pandillas
y el crimen'', afirmó Daniella Levine, directora de la Coalición
de Servicios Humanos de Miami-Dade. Los expertos han dictaminado
que la solución es garantizar que toda torre que se asome
al horizonte ofrezca una proporción equilibrada de viviendas
para residentes de medianos y bajos salarios, y no sólo para
quienes puedan pagar cientos de miles en una ciudad donde el ingreso
medio por familia es de $23,774 anuales, según el Censo.
Esta vorágine germina porque
en el sur de la Florida la oferta de terrenos para construir es
reducida. A eso hay que sumar que éste es un lugar privilegiado
del mundo adonde miles de personas se mudan anualmente, y para ello
necesitan nuevas moradas. El problema se afinca por la especulación
de precios ocasionada por el frenesí de inversión
en el mercado inmobiliario, que ''nos ha llevado a construir edificios
y no comunidades'', declaró Nancy Liebman, presidenta de
la Liga Urbana Ambiental del Gran Miami.
Algunos esfuerzos, no obstante, han
comenzado. La Ciudad de Miami tiene propuesto combatir un arcaico
código de zonificación con un plan de desarrollo que
contempla bulevares para los peatones. La Ciudad de Miami Beach
defendió el carácter histórico de sus edificios
MiMo antes de que sucumbieran, como pasó más al norte,
en Sunny Isles, con los moteles que una vez distinguieron al vecindario
con sus pintorescas fachadas.
Queremos un Gran Miami grandioso,
no grande. Para lograrlo hay que luchar con ahínco por el
bien común. De lo contrario, el peligro ''es un tráfico
intolerable; que las personas que necesitan tener un empleo no vivan
cerca de los lugares de trabajo, y que un ambiente sumamente urbanizado
carezca de espacios verdes'', concluyó Bernard Zyscovich,
un reconocido planificador urbano.
Hay miles de millones de dólares
invertidos en infraestructura. El crecimiento próspero, sin
lugar a dudas, debe continuar, pero es hora de que quienes lo impulsan
recuerden que más importante que las paredes de concreto,
son los seres humanos que viven dentro.
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